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'Ahí fuera hay gente que está intentando hacernos creer en fantasías para sacarnos el dinero'
 

El 20 de junio de 2015 se publicó en “Principia”, el suplemento de divulgación científica del periódico “Diario de Avisos” de Santa Cruz de Tenerife, coordinado por Verónica Martín, una entrevista a Luis Alfonso Gámez, realizada por Ricardo Campo Pérez, Doctor en Filosofía y miembro del Aula Cultural de Divulgación Científica. Por su gran interés la reproducimos más abajo. Se puede descargar la entrevista en su formato original en ESTE ENLACE.

“Ahí fuera hay gente que está intentando hacernos creer en fantasías para sacarnos el dinero”.

Luis Alfonso Gámez
es periodista y ha sido el conductor de Escépticos, una serie de la Televisión Vasca que es la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico. Ha colaborado con Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, Radio 3 y Radio Nacional de España, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da charlas sobre ciencia y pseudociencia ante todo tipo de público en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Acaba de publicar El peligro de creer en Léeme Libros.



¿Qué es Magonia y por qué continúa activo y aumentando su número de lectores once años más tarde?

Magonia es un blog donde escribo con total libertad desde junio de 2003, cuando, ante la ausencia de una revista escéptica en español con una periodicidad decente, decidí que lo mejor era montar algo por mi cuenta para no depender de otros. Lo abrí sin tener una idea muy clara de lo que quería más allá de lo que dice el subtítulo del blog: que fuera “una ventana crítica al mundo del misterio”. El paso del tiempo ha ido moldeando el blog, haciéndolo más variado temáticamente que en sus comienzos, pero siempre fiel al principio de denunciar supercherías, sean encuentros con extraterrestres o enfermedades inventadas. A día de hoy no tengo ni idea de cómo será Magonia en unos años, si es que sigue existiendo. Lo que sí sé es que, sin lectores, no existiría. Soy periodista y escribo un blog para que lo lea la gente.

¿Cómo presentarías brevemente tu nuevo libro "El peligro de creer"?

Es un libro en el que cuento cómo creer en cosas como el espiritismo, los poderes paranormales, la videncia, las medicinas alternativas y otras cosas puede resultar peligroso para nuestro bolsillo, nuestra mente y nuestra salud. Ahí fuera hay gente que está intentando hacernos creer en fantasías sólo para sacarnos el dinero. Como decía el mago victoriano John Nevil Maskelyne, “aquéllos que tienen mucho dinero y nada de cerebro están hechos para aquéllos que tienen mucho cerebro y nada de dinero”. Esa sentencia puede aplicarse, en general, al gran negocio de la pseudociencia y la superstición. Quiero que el lector vea cómo hay charlatanes que le están tratando de engañar simplemente porque es humano, porque no somos máquinas lógicas. Nadie está libre de ser engañado; a mí también me pueden engañar. Pero sabiendo algunos de nuestros ‘fallos de diseño’ contaremos con defensas extras.

A pesar de la falsedad del espiritismo y de su proceder burdo y ridículo sigue cautivando a muchas personas. No solo Anne Germain sino también, Marilyn Rossner, por ejemplo, que suele venir a Canarias invitada por empresarios de lo oculto con el gusto enfermo.

Es lógico que los médiums sigan teniendo seguidores, a pesar de que sus engaños sean muy burdos. La pérdida de un ser querido es siempre terrible. Me encantaría poder compartir momentos con los que he perdido; me encantaría que, realmente, existiera la posibilidad de que se comunicaran conmigo desde un hipotético Más Allá. Pero, lamentablemente, en los casi 170 años que tiene el espiritismo moderno ningún muerto ha vuelto de la tumba, todo han sido trucos que, con un poco entrenamiento y psicología, puede replicar cualquiera. Los médiums se aprovechan de que somos humanos y echamos en falta a nuestros seres queridos, de nuestro dolor. Como los médicos alternativos y curanderos, que se aprovechan de la angustia de la enfermedad, los médiums son unos desalmados, posiblemente los actores más crueles del escenario paranormal.

Para Harry Houdini, en sus inicios, "hablar con los muertos" rayaba en lo criminal...

Cuando Houdini en sus inicios simulaba comunicarse con los muertos, no era consciente del daño que hacía a las personas que le pagaban por ello. Sólo fue consciente de la crueldad de su espectáculo tras la muerte de su madre, a la que adoraba. Entonces, el dolor de la pérdida le hizo darse cuenta del sufrimiento que, sin darse cuenta, pudo infligir a aquéllos ante los que se había hecho pasar por médium. Un mago entrenado puede simular cualquier poder paranormal y, por supuesto, que se comunica con los muertos.
 
El folclorista británico David Clarke es también un experto en la mitología de los ovnis porque le interesa "por qué la gente cree en estas cosas a pesar de la inexistencia de pruebas". ¿Podrías decir lo mismo de ti?


En parte, sí. Tan apasionante como la propia mitología ovni es que haya gente culta y educada que crea en ella. Eso es algo que  también pasa con el espiritismo y la parapsicología. Me interesa ese aspecto, pero también mucho cómo ha ido construyéndose el mito. Antes de escribir ‘El peligro de creer’, el espiritismo me interesaba muy tangencialmente. Conocía sus orígenes por encima. En el último año y medio, me ha atrapado el mundo de los médiums decimonónicos. Es fascinante cómo se construye el dogma espiritista desde el inicial juego de unas niñas hasta las comunicaciones mediante movimientos de mesas y otros objetos que atraen la curiosidad de científicos como Faraday. Con el origen y desarrollo del mito de los platillos volantes, pasa lo mismo. Creo que, cuanto más sabes de sus orígenes, más interesante resulta.

¿Es conveniente instar a los medios de comunicación a que den al menos el mismo espacio a las aclaraciones, fraudes evidentes y noticias apresuradas que se revelaron falsas que a las maravillas y descubrimientos sorprendentes que nos presenta rutinariamente la industria del misterio?

Lo ideal sería que los periodistas ejerciéramos de tales cuando informamos de cualquier cosa, que no contáramos las cosas sin más, sino que comprobáramos que la información es veraz. Hay quienes lo hacen. Por desgracia, las prisas, la competencia por publicar el primero y desgraciadamente cada vez más popular ‘periodismo de clic’ -el afán por captar cuántos más usuarios mejor en Internet- juegan en contra del rigor. Hoy en día, hay cabeceras centenarias publicando tonterías un día sí y otro también, desde amenazas de fines del mundo hasta fotos fantasmales. No sé si habrá marcha atrás, pero sí creo que el tiempo pondrá a cada uno en su lugar y que los que han rendido el rigor al amabilismo acabarán pagándolo caro.

La penetración en las universidades de la charlatanería paranormal ha sido siempre uno de sus objetivos. ¿Son monas vestidas de seda?

Efectivamente, son monas vestidas de seda y un síntoma más de las carencias de nuestro sistema universitario, en el que reina el descontrol y multinacionales de la homeopatía, por ejemplo, compran cátedras para poder alardear de estar en la universidad. Ante este tipo de actitudes, sólo cabe una opción: exponer en la plaza pública las vergüenzas de los gestores universitarios que convierten un considerado ’templo del saber’ en un centro para la difusión del anticonocimiento.

El negocio del misterio y lo alternativo ha pasado de manifestarse en forma de temas más o menos específicos y concretos (ovnis, poderes de la mente, fenómenos paranormales) a abarcar aspectos más generales y básicos de la sociedad, como la política y las técnicas terapéuticas. El proceso de iluminación general (el mito ilustrado) se ha convertido en una parodia grotesca de sí mismo al menos en sectores no desdeñables de la población y con cierto nivel de educación. Me refiero a las teorías conspiranoicas y a las mal llamadas medicinas alternativas potencialmente mortíferas.

No creo que haya más gente que haya dado la espalda o ignorado la ilustración que antes. Lo que pienso es que esa nunca ha sido la opción mayoritaria. Soy pesimista. Creo que, si triunfa la telebasura -y enmarco en este género los programas del misterio-, es porque la mayor parte de la población nunca ha estado en la onda ilustrada. Repito: soy pesimista. En contra de lo que pueda parecer, quienes están en la onda del pensamiento racional son una minoría, como lo son quienes están a favor de la difusión del arte -aunque no les gusten determinadas expresiones artísticas- y de la cultura en general. Creo que la mayor parte de la gente prefiere que su dinero se destine a construir un campo de fútbol a que se dedique a una instalación científica avanzada porque la mayor parte de la gente no quiere pensar. Por eso tienen el éxito tan fácil todo tipo de chiflados y charlatanes, porque, por desgracia, hay un porcentaje importante de nuestros conciudadanos que están en esa onda, lo que puede llegar a ser un peligro para la democracia.

"El peligro de creer" es tu tercer libro en solitario. ¿Tienes alguno más en mente?

En realidad, aunque es el tercero, 'El peligro de creer’ es mi primer libro. Los otros dos fueron recopilaciones de reportajes que, en un momento dado, decidí reunir en un volumen; pero éste nació como un proyecto de libro desde la primera línea. Ahora estoy disfrutando del hecho de que ya se haya independizado de mí; es como un hijo que se ha independizado. Siempre tengo proyectos en mente, pero muchos se quedan ahí. Ahora mismo, tengo otro posible libro en mente cuyo esquema inicial nació por casualidad hace nueve meses, pero todavía es poco más que un esbozo. De hecho, es un libro que quiero escribir desde hace muchos años, pero cuyo esquema se me resistía. No sé cuándo me pondré a la tarea, pero sí que será un trabajo de dos o tres años.

Categoría: Publicaciones Recomendadas.

RCP.
ACDC. 01Jul2015.


Enviado el Miércoles, 01 julio a las 09:48:07 por divulgacioncientifica (2644 lecturas)
 
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