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Cuentos mágico-alternativos
 

El 2 de mayo de 2015 se publicó en el periódico “La Provincia”, de Las Palmas de Gran Canaria, el artículo titulado “Cuentos mágico-alternativos”, escrito por Ricardo Campo Pérez, Doctor en Filosofía y miembro del Aula Cultural de Divulgación Científica. Por su gran interés lo reproducimos más abajo. Se puede descargar el artículo en su formato original en ESTE ENLACE.

Cuentos mágico-alternativos.

Desde hace no pocos años, cualquier chifladura en el terreno de la ciencia puede presentarse con el marchamo de lo alternativo o revolucionario, y lograr así reconocimiento y buen rollo a mansalva. Los medios de comunicación, ahogados por la crisis, parecen necesitar de la presencia frecuente de un supuesto alternativo que sorprenda y atrape a esa porción de consumidores de información que apenas sabe distinguir entre Cervantes y cualquier libraco de autoayuda. O entre un investigador acreditado y un aficionado a lo paranormal con programa radiofónico. Un término usado habitualmente es magia: bajo este paraguas cabe cualquier cosa rara imaginada, presentida, intuida y contada por y para personas que participan de las creencias maravillosas o que las cultivan. No les pidan pruebas de sus afirmaciones: no las necesitan ni les interesan; les basta con sospechar y asentir ante cualquier paranormalista que les confirme sus presunciones. Y si las viejas creencias mágico-paranormales se nos presentan como un terreno explotable turísticamente el delirio queda convertido en algo normal, en una parte más de la cultura. Nos venden, pongo el caso más cercano, que Canarias es un lugar especial, distinto y al mismo tiempo semejante respecto a las creencias y las ocurrencias de cualquier otra parte del mundo. Tenemos aquí las mismas historias y leyendas sin base, los mismos rumores que en los antípodas, la misma clase de majaderos que venden romanticismo y maravillas al peso en las inmediaciones del lago Ness o en las “casas encantadas” que hay en cada ciudad del mundo. 



A veces, cada vez más, estas cosas se cuelan en las universidades, con quienes la farándula del misterio mantiene una relación de amor-odio desde tiempos no inmemoriales, pero sí desde el último tercio del siglo XIX. Una de las más llamativas y recientes ocasiones es la web de un arquitecto llamado Miquel Pérez-Sánchez, subvencionada por el Ministerio de Cultura español. El citado, doctor por la Universidad Politécnica de Cataluña, sostiene que la pirámide de Keops se construyó en conmemoración del primer milenio del diluvio y que estaba originalmente coronada por una esfera. Como señala Luis Alfonso Gámez en Magonia, “Según egiptólogos consultados, no hay nada cierto en lo que dice Miquel Pérez-Sánchez (Mara Castillo Mallén)” y la síntesis que publicó en su día del trabajo “no tiene desperdicio en cuanto a la cantidad de tonterías y sinsentidos que contiene, casi ninguno de los cuales es original, por cierto (José Miguel Parra)”. Merece la pena recordar un caso más basto, sin el glamour de los antiguos egipcios, esos inútiles que necesitaron la ayuda de los alienígenas para construir las pirámides; más de andar por casa. Fue en junio del año pasado, cuando unos empresarios avispados pretendieron montar un espectáculo tipo Anne Germain en el paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Para que el bodrio, presentado como “III Congreso Nacional del Misterio”, no tuviera lugar, el Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna (http://www.divulgacioncientifica.org) envió una carta al rector de la ULPG. Afortunadamente, el rector decidió impedir la celebración del acto de promoción del ocultismo en la institución que dirige. Pero el caso de la Universidad de Las Palmas no es único: en La lista de la vergüenza (http://listadelaverguenza.naukas.com) se recogen casi todos los actos de este tipo o semejantes que tienen lugar en instituciones educativas públicas de toda España y colegios de profesionales.

De todas formas, no es sorprendente todo este empeño por vender motos paranormales a troche y moche. ¿Por qué creemos en cosas raras?, se preguntaba Michael Shermer en un libro con el mismo título (Alba Editorial, Barcelona, 2008). Las razones son muchas, y personalmente, tiendo a creer que las causas de fondo son estructurales y quizá genéticas e insalvables. Mientras cada interesado puede efectuar sus propuestas explicativas en torno a este escenario, me permito recordar unos datos muy llamativos: según la última encuesta de percepción popular de la ciencia y la tecnología en España, más de la mitad de la población (50,4%) cree que la homeopatía tiene algo o mucho de ciencia y un tercio cree que el Sol gira alrededor de la Tierra. ¿Qué hay de extraño entonces en que haya gente que acuda a la consulta de algún golfo/a para establecer contacto con los muertos de su familia? ¿O que no pocos piensen que en las “casas encantadas” realmente hay fantasmillas viviendo? O que la isla de San Borondón pudo existir realmente siglos atrás, ahí frente a La Palma y El Hierro, y que ahora todavía se aparece a algunos… Empezar con estas cosillas y acabar transitando por las histerias anti-transgénicos y anti-ondas malignas de los teléfonos móviles es fácil. Quizá todo ello forme parte de un mismo escenario mental, en el que la saturación informativa desordenada, la desconfianza sin freno y la necesidad de creer en inverosímiles órdenes ocultos juegan malas pasadas. La magia, el misterio y los alternativos normalizados son como una cargante y molesta compañía telefónica.

Categoría: Publicaciones Recomendadas.

RCP.
ACDC. 4 de mayo de 2015.


Enviado el Lunes, 04 mayo a las 09:53:35 por divulgacioncientifica (2522 lecturas)
 
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